Una Respuesta a las Objeciones Contra el Bautismo en el Nombre de Jesús o Contra el Texto de Hechos 2:38 del Libro "Un Dios Falso Llamado Trinidad" Capitulo 4 del Teólogo Unicitario de la IPUC el Hr. Julio Cesar Clavijo Sierra
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Libro "un Dios falso llamado trinidad" por el Teólogo y Hr. Julio Cesar Clavijo Cierra de la IPUC (foto de portada) Click aquí para ir a el enlace original Fe Biblica donde podrás descargar el libro |
En el presente artículo daremos respuesta a doce de las más reconocidas objeciones que algunos hombres han inventado para intentar negar la necesidad de ser bautizados en agua en el nombre de Jesús.
- 1. Que el bautismo no es un requisito indispensable para la salvación.
- a) El caso del ladrón que fue crucificado junto a Jesús: Algunas personas afirman que el bautismo no es necesario para la salvación porque el ladrón que fue crucificado junto a Jesús fue salvo sin necesidad de ser bautizado (Lucas 23:39-43), por ende, dicen ellos, ninguno necesita ser bautizado para ser salvo. Este argumento pasa por alto un elemento esencial, y es que el mandamiento de Jesús acerca del bautismo fue dado después de su resurrección, es decir después de que Cristo fue crucificado (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16). Los que hemos sido bautizados en Cristo hemos sido bautizados en su muerte (Romanos 6:3-4). Así, el bautismo es una representación de la muerte de Jesús. El ladrón no podía ser bautizado y no tenía necesidad del bautismo pues en primer lugar, Jesús no había dado aún instrucciones acerca de la necesidad del bautismo para la salvación, ni tampoco había muerto. ¿Cómo podía alguien ser bautizado en la muerte de Cristo sin que él hubiera muerto? El caso del ladrón en la cruz, es un argumento muy débil para intentar negar que el bautismo es necesario para la salvación.
- b) Que el apóstol Pablo dijo a los corintios que él no había sido enviado a bautizar sino a predicar: Algunas personas toman las palabras del apóstol Pablo registradas en I Corintios 1:17 dónde él dice: “Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio”, para asegurar que el bautismo no es necesario para la salvación. Incluso afirman que el Señor Jesucristo no nos envió a ninguno de nosotros a bautizar, pasando por alto las citas de Mateo 28:18-20 y de Marcos 16:15-16. Contrario a estas afirmaciones, y de manera paradójica, el mismo texto que ellos usan para negar la importancia del bautismo en el nombre de Jesús, antes lo confirma. Al analizar el texto dentro de su contexto nos daremos cuenta del por qué. El contexto habla de que la iglesia de Corinto sufría una gran división debido a que los corintios estaban de cierta manera “endiosando” a sus predicadores favoritos o a los hombres que los bautizaron. Unos decían: “yo soy de Pablo”, otros decían: “yo soy de Apolos, otros decían: “Yo soy de Cefas (es decir Pedro)”, y algunos, al parecer los más sensatos decían: “Yo soy de Cristo” (Ver I. Corintios 1:10-12). Pablo les enseña que los miembros de la iglesia son discípulos de Cristo y no de ningún hombre en particular. En el verso 13 él les pregunta, “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” La respuesta es clara. Pablo no fue crucificado por nosotros, fue Jesucristo el que fue crucificado. Como Pablo no fue el que murió en la cruz para pagar por el precio de nuestros pecados, entonces no debemos ser bautizados en el nombre de Pablo. Debemos ser bautizados en el nombre de aquel que pagó por nosotros el precio de nuestros pecados, es decir en el nombre de Jesucristo, no en el nombre de Pablo. Por eso Pablo dice en el versículo 15: “Para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre”. No es en el nombre de Pablo ni de ningún otro siervo cristiano: es en el nombre de Jesús que debemos ser bautizados para tener parte con el Señor Jesucristo.
“Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados” (Hechos 18:8).